A que nos referimos cuando hablamos de trastorno de pánico

Entre los diferentes trastornos de ansiedad encontramos el trastorno de pánico. Se manifiesta a través de ataques repentinos producidos por desequilibrios hormonales, drogas u otros acontecimientos. Las personas lo confunden con ataques cardíacos, enfermedades del corazón o problemas respiratorios. El numero de casos es mayor entre las mujeres, de dos a tres veces más que en los hombres.

Este tipo de trastorno comienzan al terminar la adolescencia y no todas las personas que sufren ataques llegan a desarrollar esta patología. En ocasiones estas crisis solo ocurre una vez en la vida y no llegan a desarrollar el trastorno como enfermedad. La personas afectadas suelen decir que se sienten desconectados de la realidad.

Las crisis en el trastorno de pánico pueden ocurrir en cualquier momento incluso al dormir. Se caracterizan por ser inesperados, algunos de sus síntomas son palpitaciones, sudoración, náuseas, miedo a morir, escalofríos, sensaciones de cosquilleo, entre otras. La personas afectadas suelen decir que se sienten desconectados de la realidad.

Existen dos tipos de crisis a tener en cuenta:

La primera se caracteriza por un aumento de ansiedad, esta sensación se puede dar al anticipar un ataque o por motivo de un suceso relevante para la persona.

El segundo tipo se diferencian del primero porque estas no se producen por un aumento de ansiedad. Además se clasifican en crisis diurnas y nocturnas. Las que se producen por el día, se manifiestan por cambios sin importancia, como por ejemplo un cambio de postura corporal, ejercicio físico etc..Las que se producen al dormir se dan en situaciones concretas, como por ejemplo, si un paciente está preocupado por su corazón, puede notar cualquier pequeña variación en sus palpitaciones y despertar en media de una crisis.

Una de las razones que contribuyen al mantenimiento de los ataques de pánico es porque la persona afectada se vuelve hipervigilante e interpreta los acontecimientos de forma catastrófica. Otro factor que favorece las crisis se debe a que el paciente evita situaciones que puedan provocar malestar o ansiedad.

El trastorno de pánico se puede confundir con el trastorno de ansiedad generalizada, pero la diferencia fundamental es que el trastorno de ansiedad generalizada la persona que lo sufre vive angustiado de forma continua, en el trastorno de pánico el paciente se encuentra bien entre las crisis.

La ansiedad aumenta en personas que sufren enfermedades psicosomáticas como la fibromialgia, lumbalgia o la artritis reumatoide, provocando el aumento del dolor crónico que sufren estos pacientes.

Es importante acudir al psicólogo para que prevenir este tipo de enfermedades, asimismo el trastorno de pánico es una de las enfermedades más tratables, en unas cuantas sesiones son suficientes para solucionar este tipo de problemas.


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