LA IMPORTANCIA DE SUPERAR EL DUELO

Todas las personas sufrimos pérdidas a lo largo de nuestra vida. Todos reaccionamos de forma diferente, cada persona sobrelleva el dolor utilizando los recursos y mecanismos propios para superarlo. Los seres humanos, por naturaleza tenemos distintos niveles de resiliencia (capacidad de sobreponerse a etapas de dolor emocional y situaciones conflictivas). La expresión del duelo incluye reacciones, que muy a menudo se parecen a aquellas que acompañan a trastornos físicos, psicológicos, emocionales. Debemos entender que el duelo no es una enfermedad, es personal e intransferible. Es un proceso de crecimiento y transformación, no de curación ni de recuperación sino de desarrollo.

En el proceso de reconstrucción la persona afectada por el dolor atraviesa por una serie de fases que se debe tener en cuenta. Según el modelo de kübler- Ros existen cinco fases por las que las personas atraviesan tras la pérdida de alguien. La primera es la negociación y aislamiento, la persona no acepta lo ocurrido y rechaza la verdad, suelen decir: “Esto no me puede pasar a mí”. La segunda es la rabia e irritación los sujetos muestran sentimientos de rabia, impotencia, resentimiento hacia la vida, entre otros. La tercera es la etapa de negociación o pacto donde la afectada empieza a experimentar actos buenos y promesas de cambiar. En este momento, la persona constituye el primer paso de la aceptación. La siguiente es la de depresión, el cumplimento del pacto da lugar a tristeza y deja de realizar las actividades de su vida cotidiana. Al no tener el control de la situación la persona se siente deprimida. Y la última es la de aceptación, se caracteriza por comprender la gravedad de la situación, aparece la resignación hacia lo inevitable, desaparecen los temores y la persona se despide de su ser querido.

No todas las personas atraviesan todas las fases, ni les afecta de la misma manera. La situación ambiental, los seres queridos, la familia o los amigos ayudan a superar el duelo. Cuando la persona experimenta la pérdida de un ser querido puede implicar un cambio importante en la dirección de su vida. Los ultimas investigaciones afirman que los efectos del duelo varían en función del tipo de vínculo que existía con la persona fallecida.” Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq. v.29 n.2 Madrid  2009″

En ocasiones el psicólogo nos puede ayudar a enfrentarnos o guiarnos en este tipo de situaciones, sobretodo si el duelo se convierte en un duelo complicado. Existen varios tipos de duelo complicado como: ser inhibido o retardado, duelo crónico o duelo traumática. En este caso es importante que la persona asista a terapia para que no derive en una enfermedad patológica.

Me gustaría exponer algunas ideas que os servirán de ayuda en caso de querer apoyar alguien en este tipo de procesos:

Escuchar siempre a la persona que esta sufriendo la pérdida.
Ofrecer ayudas concretas
Esperar momentos difíciles en un futuro próximo.
Acompañar a la persona, haciéndole compañía.
Compartir si es posible nuestras propias pérdidas
No forzar el contacto físico
Ser paciente y asertivo.

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